Venecia en febrero: la escapada más romántica

Pleno carnaval en la Plaza San Marcos de Venecia. Venecia en febrero
Estampa de carnaval en la Plaza San Marcos de Venecia

Se acerca San Valentín, se acerca el Carnaval y son  motivos enormes por los que merece la pena conocer Venecia en febrero. Luego también le podemos añadir que en esta época del año la ciudad de los canales no tiene ese olorcillo peculiar que suelta en verano. Ciudades como Venecia lucen mágicas los doce meses del año, pero lo que se vive en esta época te hace creer que estás en un parque temático del misterio y el romanticismo. Salvando las diferencias, pero es una sensación parecida a la que sentimos en El Calafate: ciudades con tanta personalidad que parecen escenarios de película.

Misterio y silencio en el Puente de los Suspiros. Venecia en febrero
Misterio y silencio en el Puente de los Suspiros

Ya se sabe que para nosotros la comida es una parte vital del turismo. Cuando se tiene la suerte de visitar Venecia en febrero lo mejor que se puede hacer a la hora de cenar es echar andar a ciegas. Es en serio. Nuestra recomendación es perderse por esos callejones tan misteriosos y terminar entrando en el restaurante que, desde fuera, tenga más magia o parezca más acogedor. Tal y como lo digo es una invitación deja de leer este post. Pero si eres de los que prefieren ir sobre seguro y arriesgar lo mínimo con la comida, la Antica Sacrestía es un lugar adecuado.

Lo mejor que se puede hacer en Venecia es andar a ciegas, perderse y elegir el restaurante con más magia

Familia veneciana disfrazada para el carnaval. Venecia en febrero
Familia veneciana disfrazada para el carnaval


Soy especialmente devoto de las pizzas calzone, pero en esta ocasión me insistieron en el restaurante en que probara la Pizza Capricciosa y acerté. La que comí en Venecia no es la pizza más grande que he probado -aún me dura la digestión de una descomunal en Roma- pero sí de las más ricas y auténticas. Aunque parezca una tontería, no todos los restaurantes de Italia son puramente italianos.
En las ciudades más turísticas del mundo se mezclan los restaurantes pensados para nosotros -los guiris que posiblemente no vamos a volver- y los que llevan toda la vida en el lugar. Evidentemente hay que ir a los segundos: cocina hecha por y para la gente del lugar. Dicho de otro modo: un italiano en el que al lado de donde amasan las bases de pizza no haya un kebap de pollo girando.

Los cinco ingredientes básicos de esta pizza capricciosa son pomodoro, mozzarella, salame, prosciutto y funghi. En castellano: tomate, mozzarella, salami (como el pepperoni, pero menos picante), jamón curado y un tipo de seta que, en realidad, es champiñón.

A punto de diseccionar la pizza capricciosa del Restaurante Antica Sacrestía. Venecia en febrero
A punto de diseccionar la pizza capricciosa del Restaurante Antica Sacrestía

La pizza capricciosa de este restaurante es sobresaliente. Para empezar, la masa no está achicharrada. No sé por qué, pero muchos italianos tienen la costumbre de servir, sobre todo la calzzone, con una costra negra de masa quemada por el horno y que debe ser hasta cancerígeno comérsela. Aquí la masa tiene un color tostado, pero todavía está tierna. Se puede masticar sin que se parta.
El recetario de la pizza es sota, caballo y rey, ¿para qué inventar cosas raras? Los ingredientes habituales de este plato, pero con productos fresquísimos y en buenas cantidades. No hay margen de error. Si a eso le sumas que el restaurante es realmente bonito —para otros productos de la carta es casi lujoso— y que está relativamente cerca de la Plaza San Marcos, los 13,5€ que te cobran por la pizza son baratísimos.

40 euros por comer en Venecia en febrero

Maccheroni ai formaggio en la Antica Sacrestia. Venecia en febrero
Maccheroni ai formaggio en la Antica Sacrestia


Damos por hecho que a estos destinos tan románticos se suele venir acompañado. Para viajar solo es mejor irse a Cuba, Punta Cana y otros sitios de vida alegre. Como vamos a compartir la mesa con una pareja habrá que pedir algo más. En los italianos solemos recurrir al típico ‘tu pide pasta, yo pido pizza y compartimos’. La otra persona va a pedir pasta, y aquí la recomendación que nos hicieron son unos maccheroni ai formaggio. Esto es fácil de traducir: macarrones con queso. Una pasta muy sencilla con queso gorgonzola, parmiggiano, algo de nata líquida, sal y pimienta. Advertencia: este plato se sirve para un mínimo de dos personas, así que la pizza sería un entrante compartido y los macarrones el segundo de ambos.

Respecto al vino, soy firme defensor de que en este tipo de ocasiones especiales siempre tiene que haber una botella de vino por medio. El problema es que los vinos en Italia me resultan caros y en este sitio, especialmente más. No recuerdo que botella elegí, pero sí que fue de las más baratas, y aún así estábamos hablando de casi 30 euros. Por ese precio, en España puedes escoger un montón de referencias con más de 95 puntos Parker. Un vino de 30 euros en Italia, muchas veces, no tiene ni crianza.

El vino italiano es caro en comparación con la calidad-precio de España, pero son ocasiones especiales


Se supone que Italia pelea con España por ser el mayor exportador de vino del mundo. A mayor producción, más ingresos y más barato. Pues no, en Italia te dan sablazos. Esto me reafirma en que los españoles somos afortunados por tener una uva tan rica como la tempranillo y unos vinos con una relación calidad-precio difícil de encontrar en los países con mayor tradición vinícola.

Qué se le va a hacer. Estamos en Venecia en febrero y habrá que darse un homenaje. Tampoco es para tanto. Si la comida nos ha salido por unos 40 euros, hay que sumarle el precio del vino hasta donde uno esté dispuesto a ‘celebrar’.

Mil cosas para ver en Venecia en febrero

Así son los clientes del Café Florian de San Marcos. Venecia en febrero
Así son los clientes del Café Florian de San Marcos
Vista desde lo alto del Puente Rialto. Venecia en febrero
Vista desde lo alto del Puente Rialto

Cuando fui a Venecia no me molesté en documentarme demasiado. En internet hay artículos buenísimos con el clásico ‘35 cosas que hay que ver en Venecia‘ para lo que quieren viajar con todo planificado. Esta es una ciudad pequeña en la que cualquier calle tiene encanto y tiene foto. Evidentemente la vida gira en torno a la Plaza San Marcos. Allí hay que pasar horas, darle vueltas. entrar en la Basílica de San Marcos, mirar el león alado… Si el bolsillo lo permite hay que tomarse un cafetito en el mítico Café Florian pero sabiendo que no va a bajar de los cinco euros. Partiendo desde la Plaza San Marcos en distintas direcciones podemos visitar el Puente de los Suspiros, el Puente Rialto -sin duda otra de las mejores estampas de Venecia-, La Academia o un sinfín de iglesias con sus particulares tesoros en el interior.

¿Una romántica petición de mano? Venecia en febrero
¿Una romántica petición de mano?

Me parece una ciudad tan famosa y tan trillada en cuanto a las recomendaciones que no me veo capaz de aportar nada nuevo que no hayan dicho ya sus millones de visitantes. Insisto en que mi sugerencia es coger un mapa en la recepción del hotel y echar a andar sin mucho orden. Y si te pierdes, mejor. Yo lo hice, paré a orientarme en una vinoteca y a los veinte minutos salí viendo con claridad todos los colores de Venecia en febrero.

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Periodista. Vivo de lo que escribo y luego escribo sobre lo que me da vida: los viajes memorables, la gastronomía, el vino rico y lo que se ponga.

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