Recital gastronómico tras un concierto de Julio Iglesias

Vistas desde el restaurante Mar do Guincho. concierto de julio iglesias
Vistas desde el restaurante Mar do Guincho

No todos los días te invita a cenar Julio Iglesias. Era imperdonable que apenas tuviera un recuerdo nítido del restaurante en el que cumplí mi sueño, pero es así: se me estaban olvidando los detalles de lo estrictamente gastronómico. Acababa de asistir al concierto de Julio Iglesias en Lisboa, era de noche, yo estaba embobado y casi no probé bocado por los nervios. Dos años después he decidido volver a ese restaurante mágico. Se llama Mar do Guincho y sí, se come bien. Muy bien.

Vuelvo al restaurante Mar do Guincho, donde dos años atrás cené con Julio Iglesias

Recuerdo de mi encuentro con Julio Iglesias. Imposible disimular la emoción. Concierto de Julio Iglesias
Recuerdo de mi encuentro con Julio Iglesias. Imposible disimular la emoción

La primera vez que oí el nombre de ese restaurante fue en la boca de uno de los hombres que trabajan con Julio Iglesias. Salió del camerino del artista, pregunto que quién era el que iba a cenar con Julio y me apartó a una salita para que no lo oyeran todos los fans que esperaban a la puerta. “¿Tienes para apuntar?”, me dijo. “Tengo el Google Maps”, respondí. “Pues apunta: Mar do Guincho. En Cascais”. El bendito Google Maps me sacó del apuro. Yo no conducía, sino que me habían puesto un chófer, pero el hombrito estaba muy perdido. No se veía nada, no había luces y tuve que tirar de GPS para llegar
En mi segunda visita hice lo mismo, pero el aparato se debió pensar que iba en bicicleta de montaña porque me metió por un sendero en el que casi dejo los bajos del coche. Una odisea.

Una ubicación preciosa para un restaurante

Mar do Guincho está enclavado en plena costa de Cascais. concierto de julio iglesias
Mar do Guincho está enclavado en plena costa de Cascais

Al llegar al restaurante aprecié que está enclavado en un lugar precioso: un acantilado virgen y unas vistas espectaculares. Me acerqué a la puerta, le eché un vistazo a la carta y…¡ostras! Sí, ostras había, pero también otras muchas cosas al precio de ostras. Vamos, que era carete, pero después de estar a punto de cargarme el coche ya no nos vamos a echar atrás por unos cuantos euros de más. Para adentro. Luego verifiqué que muchas veces te echa para atrás una carta en la que el precio del producto viene marcado por kilos, pero traducido a platos son precios bastante normales.

El restaurante está en un acantilado y las vistas desde las mesas de las ventanas son espectaculares

Cada paso que daba entre las mesas me traía algún recuerdo. Aquí me coloqué para esperar a que llegara Julio, aquí me saludó, aquí me senté, aquí estaba su hijo Julio José…

Julio Iglesias debería estudiarse en los libros de historia junto a personajes como Dalí, Cervantes o Picasso. No hay nada nuevo que alguien como yo pueda añadir a lo que es Julio Iglesias como artista. Es el indiscutible número 1. Pero sí que puedo aportar mi visión del Julio Iglesias persona. He tenido la suerte de compartir una cena con él y pese a lo altas que eran mis expectativas no me defraudó. Es un fuera de serie: divertido, inteligente, carismático y a la vez cercano.

Julio Iglesias debería estudiarse en los libros de historia junto a Dalí, Cervantes o Picasso

Un concierto de Julio Iglesias merece una comida así

La zona del restaurante que reservaron para Julio Iglesias y en la que volví a sentarme. concierto de julio iglesias
La zona del restaurante que reservaron para Julio Iglesias y en la que volví a sentarme
Sopa de pescado recién preparada. concierto de julio iglesias
Sopa de pescado recién preparada

Vamos a comer. La cena de aquella noche se basó en mariscos a tutiplén. Recuerdo fuentes con langostas, nécoras, gambas… Uno ya hace un esfuerzo económico cada vez que asiste a un concierto de Julio Iglesias, pero replicar aquella cena está por encima de mis posibilidades. Para colmo, eran las 13:00 del mediodía y a nosotros nos falta todavía una horita para tener un apetito en condiciones.
Empezamos con una sopa de marisco que, nos explicaron, estaba recién hecha. La verdad es que daba gusto comerla. Dice mi querido Pablo Montes que lo difícil de comer en Portugal es equivocarse con el restaurante. Pues el día anterior nos habíamos equivocado de pleno. Como este blog es sólo para críticas positivas nos vamos a ahorrar el nombre del lugar, pero la comida fue horrible.
Aquí no. Aquí todo tiene sentido. La sopa era suave, tenía una textura agradable y merecía la pena apurar hasta el final.

 

Gambas al ajillo. concierto de julio iglesias
Gambas al ajillo

Continuamos con unas gambitas al ajillo que tienen una gran diferencia con las nuestras. En España, lo que marca el sabor de este plato es el ajo, el perejil y, si acaso, una cayena. Es un plato picante. A estas gambas al ajillo de Cascais le añaden unas tiritas de pimiento morrón que le ganan la batalla del sabor al ajo, que no ha tenido tiempo de llegar a tostarse. A mí me encanta comer el ajo tostadito con un poco de pan, pero cuando está blanco y crudo… Como que no.
En todo caso las gambas estaban tiernas, el aceite era bueno y el resultado general, aunque diferente, era muy bueno. Y el precio, bastante menos de lo que nos esperábamos. Unos 17 euros.

Bacalao a la parrilla con patata, cebolla y aceite. concierto de julio iglesias
Bacalao a la parrilla con patata, cebolla y aceite

Le dimos paso al bacalao. En Mar do Guincho lo hacen a la parrilla, con la patata asada y rehogado con aceite y cebolla. Es una receta típica portuguesa y es exquisita porque es como más se aprecia la calidad del bacalao. Este aceite portugués no tiene la potencia a la que estamos acostumbrados, pero se le acaba cogiendo la gracia.
A mitad de la comida no pude por menos que preguntarle a uno de los camareros que si recordaban aquella noche. No había terminado de hacerles la pregunta y me cortaron: “31 de mayo de 2015. El señor Iglesias llegó sobre la 1:00 de la noche y la cena acabó casi a las 5:00”. Es decir, que sí se acuerdan. El camarero se fue a por su teléfono móvil y me enseñó las fotos que guarda de aquella noche: Julio con él, Julio con la cocinera, con el encargado… El otro trabajador que andaba cerca escuchó la conversación y se sumó. “Un compañero nuestro es muy fan y le trajo un vinilo para que se lo firmara. Julio hizo bromas con la foto“.

Una cena con Don Perignon

Les pregunté que si recordaban lo que sucedió con el vino de la cena. “Sí, que no le gustó a Julio“, me explican sorprendidos. “Era una Quinta Vale de María. Cuesta 95 euros la botella. Es raro, pero Julio tiene muy buen gusto para los vinos. Prefirió que sirviéramos Don Perignon“, y apostilla bajando el tono de la voz: “220 euros la botella“.

Quinta Vale D.Maria: el vino que dieron a probar a Julio Iglesias en 2015. julio iglesias en concierto
Quinta Vale D.Maria: el vino que sirvieron a Julio Iglesias para cenar en 2015

Me sacaron el vino que Julio Iglesias probó aquel día. “¿Va usted a beberlo hoy?“, me preguntan. Evidentemente no pago 95 euros por un vino ni de loco. Durante esta escapada a Portugal he probado varios vinos del Alentejo y me han sorprendido gratamente. Vinos a un precio muy asequible, bien cuidados y que son originales sin salirse demasiado del estilo al que estamos acostumbrados en España.

“¿Quiere beber el vino de aquella noche?”, me preguntan. Por 95 euros la botella va a ser que no

No tengo tiempo para postres porque tengo un trayecto Cascais-Salamanca por delante y no quiero que se me haga tarde. Tampoco los tomé aquella noche. Recuerdo que a Julio le sirvieron algo parecido a una copa de helado y cuando lo vio levantó los brazos: “¡Dónde vas con tanto! Mira, la mitad y esta otra mitad, por aquí”, señalando el plato de una de las coristas.

Vuelvo al presente y me desperezo con un café. Pedimos la cuenta y al final no hubo susto: 56 euritos.

Nos despedimos y me dicen que esperan volver a verme tras el próximo concierto de Julio Iglesias en Portugal. Ojalá. Qué más quisiera yo.

 

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Periodista. Vivo de lo que escribo y luego escribo sobre lo que me da vida: los viajes memorables, la gastronomía, el vino rico y lo que se ponga.

Comments 1

  1. Jj
    Reply

    Que gran experiencia Javier

    22 abril, 2017

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