El restaurante en Miranda del Castañar de Carlos Barco

Rack de cerdo ibérico a la brasa. restaurante en miranda del castañar
Rack de cerdo ibérico a la brasa

Somos seguidores confesos de Carlos Barco. La verdad por delante. Desde que probó fortuna con un original restaurante en el techo de una gasolinera hasta su última experiencia al frente del Casa Montero, pasando por su apuesta por el showcooking en Tablanca. Está claro que no podíamos dejar de visitar su nuevo restaurante en Miranda del Castañar.

El cocinero no se ha andado con tonterías a la hora de elegir el nombre: Casa de Comidas Carlos Barco. Se trata de un local pequeño, pero muy cuco. Tiene ese aire rústico propio de la sierra, y cuando enciende la chimenea apetece muchísimo hacer una sobremesa de café y copa. Lástima de coche.

La primera impresión que te da la carta que ha elaborado Carlos Barco es que no tiene desperdicio. Es literal. Aunque te encante un restaurante siempre hay algún plato de la carta que no te apetece probarlo, ni siquiera un poquito. Pues aquí no pasa eso.

No hay ni un solo plato de la carta que no apetezca probar. No tiene desperdicio

Son 17 referencias y las probaría todas. Si hay que poner algún ‘pero’ sería la ausencia de pescado. Tan solo una brandada de bacalao, pero no olvidemos que estamos hablando de un pequeño restaurante en Miranda del Castañar.

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Croquetas melosas de salchichón. restaurante en miranda del castañar
Croquetas melosas de salchichón

Nuestra elección –difícil elección, insisto- comenzó con unas croquetas melosas de salchichón. También las había de sobrasada, pero no nos arrepentimos. Son realmente melosas, con una bechamel mucho más líquida que compacta, pero en un término medio exquisito. De esas que, como ya escribimos en su día, le encantarían a Alberto Chicote. Dice el cocinero que la prueba de una buena croqueta es dejarla caer sobre el plato: si se espachurra es que es buena, pero si rebota…

Fideos tostados con lágrima ibérica y especias. restaurante en miranda del castañar
Fideos tostados con lágrima ibérica y especias

Hubo que echar a suertes si continuar con un arroz meloso de matanza con queso fundido o una sartén de fideos tostados con lágrima ibérica y especias. Ganaron los fideos y están deliciosos. El punto de cocción es inmejorable. La ternura de la lágrima se nos resistió un poco más, y el regustillo de la especia enlazó con el del postre, que ya hablaremos cuando le llegue el turno.

 

Huevos rotos con miel y sobrasada. restaurante en miranda del castañar
Huevos rotos con miel y sobrasada

El tercer plato estaba cantado. Siempre que veo un plato de huevos rotos que se salgan un poco de lo común es encargo seguro. Aquí Carlos Barco se ha sacado de la manga unos huevos rotos con sobrasada ibérica y miel. Primero lo piensas: “uf, sobrasada y miel. Esto va a ser potente”. Luego lo pruebas y dices: “¿Qué demonios habrá hecho este hombre en la cocina para que todos los sabores estén tan controlados y ningún ingrediente se salga de la raya?”. Notas la miel, por supuesto, y también notas la sobrasada, pero es que no tapan al huevo ni a la patata, que tendrían todas las de perder en esta pelea de sabores. Exquisito.

¿Qué hará este hombre en la cocina para que todos los sabores estén controlados?

Ocho opciones de carne con el sello Carlos Barco

No he comentado aún —aunque sí te lo avisa el maitre que toma la comanda— que las cantidades de los platos son bastante generosas. Recuerdo que estamos en la sierra, y no sé yo si un restaurante en Miranda del Castañar triunfaría con muestritas.

Suculento rack de ibérico con mostaza. Restaurante en Miranda del castañar
Suculento rack de ibérico con mostaza

Y cerramos con carne. Aquí lo mejor es cerrar los ojos y donde caiga el dedo. Les explico la carta: cabecero ibérico a la brasa con puré de manzana, codillo de cerdo lacado a la brasa con puré de manzana y salsa barbacoa, el famoso steak tartar de Carlos Barco, jarrete de ternera lacado en vino tinto con hummus de garbanzos… Son ocho opciones de carne y nosotros optamos por un suculento rack de cerdo a la brasa con agridulce de mostaza.

Para elegir la carne lo mejor es cerrar los ojos y dejar caer el dedo sobre la carta

Es una carne blandita, perfectamente hecha y con un toque de mostaza, pero bastante suavecito. Interfiere poco. Por sugerencia de camarero el hueso del rack volvió a la cocina para poder abrirlo con un buen hachazo y sacar una buena tajada de carne a la brasa crujientita.

Croquetas de chocolate con especias. Restaurante en miranda del castañar
Croquetas de chocolate con especias

La lista de postres me limitaba un poco más por cuestiones alérgicas. Probamos unas croquetas de chocolate con especias que reactivaron el regustillo que me habían dejado los fideos. Un curry que le da bastante gracia a la croqueta, hay que reconocerlo, aunque a los chocolateros puristas nos gusta el choco a palo seco.

Toca pagar y siempre interesa saber si hablamos de un sitio caro o asequible. A todo lo mencionado hay que sumar dos copitas de vino y un par de botellas de agua. La factura no llegó a 58 euros. Bastante bien, ¿no?

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Periodista. Vivo de lo que escribo y luego escribo sobre lo que me da vida: los viajes memorables, la gastronomía, el vino rico y lo que se ponga.

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