Comer en Mogarraz de lujo en el Mirasierra

Chuletón de ternera del Restaurante Mirasierra comer en mogarraz
Chuletón de ternera del Restaurante Mirasierra

Suele venir muy bien que cuando piensas ir a comer  a un pueblo o una ciudad pequeña alguien te diga que te olvides del restaurante más famoso del lugar. Ese sabio comentario que te advierte de que el restaurante tiene fama, pero no está a la altura, es caro, se lo tienen creído, etc, etc. Pues este no es el caso. Si alguien tiene pensado comer en Mogarraz tiene que valorar, sí o sí, hacerlo en el Mirasierra. Luego os contaremos otras opciones, pero el Mirasierra ha sido, es y seguirá siendo uno de los mejores de toda la Sierra de Francia.

Una de las cosas que más nos gusta del Mirasierra es el ‘con…’ de cada plato: eso que acompaña al producto principal y que lo hace diferente y especial. ¿Unos pimientos rellenos? Sí, pero con Ternera Charra, jamón ibérico y salsa de piquillo. ¿Unas albóndigas? Sí, pero con panceta ibérica. Todo tiene un ‘con…’ que me fascina.

Lo que más nos gusta del Mirasierra es el ‘con…’ que hace especial a todos sus platos

En esta ocasión nos vamos a saltar la norma de centrarnos en un único plato y vamos a destacar un menú especial que ofrece este restaurante. Son cuatro platos y un postre que cuestan 59 euros para dos personas. Una relación calidad-precio por la que merece la pena coger el coche y plantarse a comer en Mogarraz.

El mejor menú que se puede comer en Mogarraz

Croquetas de cocido. Se sirven cuatro unidades, pero alguien se abalanzó antes de la foto. comer en mogarraz
Croquetas de cocido. Se sirven cuatro unidades, pero alguien se abalanzó antes de la foto
La croqueta es cremosa en su interior, pero mantiene la consistencia. No es líquida. Comer en Mogarraz
La croqueta es cremosa en su interior, pero mantiene la consistencia. No es líquida

Empezamos con croquetas de cocido. Uno de los primeros post de Trotaplatos.com era el dedicado a las croquetas de cocido del Restaurante Tapas 3.0. La diferencia entre aquellas y las del Mirasierra está, sobre todo, en la textura. Las de la capital son líquidas por dentro y estas son más compactas. Es cuestión de gustos pero el mío -tratándose de croquetas- se inclina más por la consistencia de las del Mirasierra. En ambos casos son indiscutiblemente caseras. La ración que se sirve es de cuatro unidades bien hermosas, que no te van a saber a poco.

Una buena fuente de patatas meneás, con sus torreznos. Comer en Mogarraz
Una buena fuente de patatas meneás, con sus torreznos

Para seguir fuertes pasamos a una fuente de patatas meneás con mucho gusto. Está recién hechitas, muy suaves y ligeras. Las patatas meneás no deberían ser un simple puré de patata con pimentón. Las buenas llevan más curro. Están requetebién machacadas hasta llegar a un punto casi espumoso.

Unas meneás no deben ser un simple puré de patata y pimentón. Las buena llevan más curro

Yo no soy demasiado fan de las patatas meneás. En la mayoría de los sitios me parecen un mazacote que me llena enseguida. Yo creo que tengo un trauma de cuando llevaba ortodoncia y me cargué un montón de brackets por culpa de esos torreznos petríficados. Pues estas patatas -y sus torreznos- nos encantaron.

El zorongollo. Un plato típico serrano-hurdeño. Comer en mogarraz
El zorongollo. Un plato típico serrano-hurdeño

El tercero es un plato típico de la Sierra, y obligatorio de comer en Mogarraz, en las Hurdes o donde se atrevan a servirlo: el zorongollo. En realidad es una ensalada sin mayor misterio que la frescura del género y el acierto en el aliño. Lleva tiras de pimiento asado al horno, cebolla, lascas de bacalao seco y aceitunas negras. Un chorrito de oro líquido por encima y exquisito.

Un chuletón marca de la casa Mirasierra

El chuletón rebosa del plato. Comer en mogarraz
El chuletón rebosa del plato

A estas alturas lo más probable es que empiecen a flojear las fuerzas y queda lo más fuerte: un chuletón de ternera -de kilo largo, lo llaman- sin más compañeros que la sal Maldon y las patatas fritas. De cantidad y de calidad va sobrado. Respecto a lo primero basta con decir que no se terminó. No podíamos más. Respecto a la calidad también saca nota porque, aunque la carne quedó algo blanca -normal cuando alguien en la mesa dice “pásamelo, que no me gusta sangrando”-, seguía estando muy tierna y fácil de comer.

Ese chuletonaco hizo muy buenas migas con un tinto de La Zorra 2015 que va al margen del menú.

La Zorra es el vino de la tierra, de la casa y de la familia que regenta el Mirasierra. Es un tinto con poca maduración a base de Tempranillo y uva Rufete que ha sido valorado con más de 90 puntos en todo ranking que se precie: Parker, Peñín, El País… Un vino muy reconocido, que va al margen del menú, y que venden por 16 euros.

Tarta de queso, galleta de almendra y helado de frambuesa. Comer en Mogarraz
Tarta de queso, galleta de almendra y helado de frambuesa

Si todavía queda hueco hay que afrontar un postre a base de tarta de queso, galleta de almendras y helado de frambuesa del que poco puedo decir. Lo comí con desgana porque no podía más.
El precio del menú, vino y cafés se planta en 77 euros. Menos de 40 euros por persona en uno de los restaurantes más reconocidos de toda la provincia de Salamanca.

Ya que estamos, en los próximos días os vamos a contar otra sugerencia muy buena para comer en Mogarraz. Mucho más económica y con un estilo complemente diferente.

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Periodista. Vivo de lo que escribo y luego escribo sobre lo que me da vida: los viajes memorables, la gastronomía, el vino rico y lo que se ponga.

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