Pulpo y causa limeña en el Restaurante Suite22

Creo que desaprovecho la oferta culinaria de Valladolid. Siempre que comemos en Pucela recurrimos a lo ‘clásico’ y acabamos en La Criolla, Parrilla de San Lorenzo o en el Figón. Son restaurantes espectaculares, pero existiendo tanta oferta me apetece probar cosas que no conozco. Me recomendaron el Restaurante Suite22, catalogado como de ‘gastronomía creativa‘, y he encontrado un plato digno de ser destacado: el pulpo laqueado con teriyaki, boniato y causa limeña.

Si nos ponemos a hacer recuento de cuantas formas de preparar el pulpo hemos probado vamos a quedarnos con dos principales: el pulpo a la gallega -hervido, con cachelos, aceite, sal y pimentón- y el pulpo a la brasa. Si me apuras, podemos incluir el carpaccio de pulpo que últimamente se lleva mucho. Esta estrechez de recetario es la que hace que me llame la atención la receta del Restaurante Suite22.

Vista del Restaurante Suite22. Restaurante Suite22
Vista del Restaurante Suite22

Lo que es el pulpo viene troceadito en salsa teriyaki por lo que simplemente con eso ya tiene un sabor totalmente distinto al habitual. El teriyaki le da esa mezcla de dulce y de salado por todo lo que lleva: soja, miel, azucar, jengibre… El pulpo, ya laqueado, lo sirven encima de una cremita de boniato y lo acompañan de unas porciones de causa limeña. Mi único ‘pero’ en este plato es que la cantidad de pulpo me parece un poco escasa. Entiendo perfectamente que el precio se justifica con todo el proceso que tiene detrás el plato. La lectura positiva es que si no estuviera tan rico no me habría sabido a poco.

¿Qué es la causa limeña?

Y aquí viene la novedad. ¿Qué es la causa limeña? No vamos a andar con postureos. No tenía ni idea. Luego me he documentado un poco, pero la explicación que nos dio el jefe de sala es que es un plato muy típico en Perú. «Para ellos es como para nosotros la ensaladilla rusa». Un plato fresco y veraniego. La causa tiene una base de papa limeña, cítrico y chile. Nada más probarla te puede recordar un poco a la ensaladilla. Luego viene el sabor cítrico, y por último el picante del chile. Se trata de un chile específico, el chile rocoto que, según dicen, tiene un sinfín de propiedades beneficiosas para la salud. Por lo que a mí respecta lo único que puedo decir es que es un picor agradable.

La recomendación para comer este plato es que primero pruebes cada ingrediente por separado: el pulpo, el boniato y la causa limeña. Cuando ya sepas de dónde viene cada sabor es cuando se puede jugar a mezclar.

Nuestra comida en el Restaurante Suite22 arrancó con un plato de foie a la sal con setas escabechadas. Hablamos de foie en tarrina y unos hongos alargados muy parecidos -quizás lo eran- a las ‘trompetas de la muerte’ que he probado en postres del Restaurante Mencía de Salamanca.

De entre los segundos nos habían sugerido que probáramos el tartar de atún rojo y piñones. Lo encargué sin piñones. El tartar va con un trituradito de tomate natural y un aliño suavecito. Demasiado suave para mi gusto, aunque si el atún es bueno tampoco hace falta enmascarar ese sabor a pescado crudo porque no lo tiene. Sin ser experto en atún me pareció una pieza fresca y buena. El timo en torno al atún rojo es escandaloso. Dicen que más del 70% de lo que te venden como atún rojo, no lo es. En este caso lo primero que debe hacerte desconfiar es un precio demasiado barato. En este sentido, en el Suite22 no tendrá ninguna duda. Lo pagas al precio de atún rojo.

Para alternar con el pescado probamos un solomillo de ternera con boletus, foie, triguero y oporto. La abrieron para que no quedara demasiado crudo -había que compartir y no a todo el mundo le gusta al punto- y la carne era muy sabrosa. Siempre digo que con la carne buena lo único que hay que hacer es no joderla (con perdón). En este caso, además de estar bien preparada, el toque de oporto le añade un saborcito que es un plus. Muy buena.

Premios a los postres del Restaurante Suite22

El Restaurante Suite22 ha ganado algún certámenes de pinchos dentro de Valladolid y creo que la última medalla que se han colgado ha sido en el capítulo de postres. Nosotros hemos probado el coulant de chocolate y una crema de queso de cabra con un sandwich de frambuesa. El coulant es un postre que a un chocolatero no le defrauda nunca. Hace años era como muy novedoso. Hoy en día lo venden hasta precocinado en el Mercadona, pero entra una versión y otra hay un mundo. El que comimos en Suite22 era correcto.

Nos vamos del restaurante satisfechos con la comida y el ambiente. El inmueble es una caballeriza abovedada, decorado con muy buen gusto y dentro de un edificio histórico. El servicio sabe lo que se hace y el precio es el que cabe esperar en un restaurante así. Todo lo que hemos comentado, más dos copas de Ribera, son 90 euros: 45 por persona.

 

 

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Periodista. Vivo de lo que escribo y luego escribo sobre lo que me da vida: los viajes memorables, la gastronomía, el vino rico y lo que se ponga.

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