Playa Papagayo de Lanzarote: un paraíso donde poder comer

Vistas de la Playa Papagayo de Lanzarote desde el chiringuito. Playa Papagayo de Lanzarote
Vistas de la Playa Papagayo de Lanzarote desde el chiringuito

Antes de empezar a hablar de comida o de paisajes, tengo que hacer una recomendación importantísima: si tenéis pensado viajar a las Islas Canarias -aquí os vamos a hablar de comer en la Playa Papagayo de Lanzarote- y vais a alquilar un coche, tenéis que hacerlo con una empresa canaria. ¿Por qué? Pues porque son las únicas que en el precio básico -muy barato, por cierto- ya te incluyen el seguro a todo riesgo sin franquicia.

Las empresas canarias de alquiler de coches ya incluyen seguro a todo riesgo en su precio base

No sabéis que relajación es aparcar el coche sin preocuparte de si el coche de al lado te ha hecho un rayón al abrir la puerta, o si ese rasguño lo tenía antes de que tu recogieras el vehículo… Seguro a todo riesgo sin franquicia gratis, y tú a preocuparte solo de donde comer bien.

El Chiringuito de la Playa Papagayo de Lanzarote

Dicho esto entramos en materia. En nuestro último viaje a las islas quisimos conocer la famosa Playa Papagayo de Lanzarote. A posteriori me he enterado de que en su día era una de las primeras playas nudistas de España. No me extraña, porque llegar hasta allí no es fácil, pero creo que lo de andar con la minga al aire se acabó. Alguna teta sí se ve, pero allí se juntan personas de todos los tipos  y es una playa para todos los usos.

Antes era una playa nudista, pero lo de andar con la minga al aire creo que se acabó

¿Qué tiene de especial? Pues que son dos calas muy refugiadas, con un oleaje muy suave y, por lo tanto, con aguas muy cristalinas. Vistas desde arriba, antes de bajar las escaleras para llegar a la arena, se aprecian los colores verde y azul de forma muy intensa.

Lo complicado de llegar hasta la Playa Papagayo es el camino. No es que no esté asfaltado, es que es un camino de piedras lleno de baches y socavones que te hacen temer por la integridad del coche. Afortunadamente, con un alquiler a todo riesgo las carreteras se ven más lisas y cómodas de lo que son.

'El Chiringuito' en lo alto del acantilado. Playa papagayo de lanzarote
‘El Chiringuito’ en lo alto del acantilado

Tras varios kilómetros de rally, y previo pago de 3 euros por vehículo para acceder al parque natural, se llega al acantilado donde está la playa. Y en lo alto de todo, dos atractivos restaurantes con un ambiente muy chill y una vistas espectaculares. Francamente, aunque la comida fuera una basura creo que merecería la pena ir hasta allí para tomarse una cerveza mirando la Playa Papagayo. Pero no es el caso. La comida está bastante bien. Si acaso, para mi gusto, algo escasa, pero tiene criterio.

Calamar sahariano con papas. playa papagayo de lanzarote
Calamar sahariano con papas
Ensalada de rulo de cabra y aguacate. playa papagayo de lanzarote
Ensalada de rulo de cabra y aguacate

Nosotros nos decantamos por algo ligerito. Ya sabéis que el peor enemigo de los restaurantes turísticos son los desayunos de los hoteles. Sales del hotel con kilo y medio de comida en el estómago y el apetito no aparece hasta que se marcha el sol. La carta tiene sentido y la comida está cuidada. Nos gustó un calamar sahariano con su guarnición de verduritas y unas papas arrugadas con mojo. El calamar estaba realmente tierno y era sabroso. Lo acompañamos con un ensalada de rulo de cabra, aguacate y mermelada de tomate que se nos antojó muy pequeña para el precio: unos 14 euros.

Para los peques hay platos algo más contundentes como unas tiras de pollo empanado crujiente y carnes de las que nunca faltan allá donde turisteen los ingleses. Qué se le va a hacer.

Un par de jarrones de cerveza y otros dos cafés dejaron la cuenta en 62 euros. No es un precio precisamente barato, pero si has llegado hasta allí es altamente recomendable disfrutar de ese escenario. No se han comido mucho el tarro para buscarle un nombre. ‘El Chiringuito’. Más real, imposible.

El problema de encontrar comida canaria

Cosas de la globalización: la comida internacional. Nos hemos pasado varios días buscando restaurantes auténticamente canarios, con cocina auténticamente canaria y ha sido difícil. Íbamos recomendados a El Golfo porque nos habían dicho que allí había cenado varias veces Julio Iglesias y ya sabéis que somos muy de comer allá donde lo haya hecho Julio (ver post sobre Mar do Guincho), pero resulta que solo abre para las cenas. Incluso en aquellos en los que indican con letreros que sirven ‘comida canaria’ te encuentra que la carta se basa en pizza, pasta, hamburguesas y… ¡pescados! Esa es la parte canaria del menú.

Abai ala plancha en las islas del cherne. playa papagayo de lanzarote
Abai ala plancha en las islas del cherne

Aún así logramos escapar de los restaurantes turísticos y cazamos dos o tres locales con buenos platos. Al margen del cherne, que es un pescado muy popular en las islas, probamos una buena pieza de Abai -muy parecido al cherne- a la plancha, con sus papas, sus mojos y nos gustó mucho.

 

Pulpo a la brasa con papas. playa papagayo de lanzarote
Pulpo a la brasa con papas

También trabajan bien en Lanzarote el pulpo, pero siempre -o casi siempre- lo sirven a la brasa con algún tipo de puré de patata o acompañado de las clásicas arrugás. Tengo que decir que me encantan estas patatas pequeñas hervidas. El truco, lo que las hace diferente a cualquier otra patata cocida es que la hierven con muy poquita agua y muchísima sal. Por eso, aunque no le eches ningún tipo de salsa la papa ya tiene mucho sabor. En todo caso hay que acompañarla de mojo. Es lo suyo.

El truco de la papa arrugada es que la hierven con poca agua y mucha sal

 

Champiñones al ajillo. playa papagayo de lanzarote
Champiñones al ajillo

Y como curiosidad. En varios restaurantes de distintas zona de Lanzarote incluyen como especialidades los champiñones al ajillo. Igualito que una gambas al ajillo -con su cazuela de barro, su aceite hirviendo, los ajetes fritos…- pero con champiñones. Yo prefiero unas gambas, pero no voy a negar que los terminé pidiendo y estaban buenos.

Me quedé con la ganas de repetir una cena que disfruté hace ya cinco años en Tenerife. Un restaurante 100% canario en compañía del que fuera presidente de la Unión Deportiva Salamanca. Allí comimos gofio, ropa vieja al estilo canario y las carajacas.

También le dimos al vino de la Orotava. Nos sirvieron un Tajinaste. Tenia muy poca madera -creo que tres meses- y ni rastro de Tempranillo. Obvio. Agradable, pero no tiene nada que ver con el tipo de vino que me gusta.

 

Author

Periodista. Vivo de lo que escribo y luego escribo sobre lo que me da vida: los viajes memorables, la gastronomía, el vino rico y lo que se ponga.

Leave A Comment

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *