El menú del Restaurante Atrio: un dos estrellas Michelín

  • El menú del Restaurante Atrio: un dos estrellas Michelín
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Aunque sea una vez en la vida, todos los que tenemos alma de trotaplatos merecemos vivir la experiencia de comer en un ‘dos estrellas Michelín’. Nuestra primera vez ha sido acercándonos a los cuarenta tacos, y hemos debutado con el espectacular menú del Restaurante Atrio (Cáceres).

Estamos hablando de alta cocina. De los rascacielos de la cocina. Demasiado nivel como para que un humilde zampón se ponga a sacar ‘peros’. Creo que lo más útil para este post es contar cómo se siente en un restaurante de dos estrellas -cuatro tenedores- alguien que no frecuenta este tipo de locales.

149 euros por cada menú del Restaurante Atrio

Vamos a empezar por el final, por el precio. El menú del restaurante Atrio cuesta 149 euros por persona y está compuesto por doce platos más un par de aperitivos. La bebida va al margen y también el servicio, que son otros seis euros por comensal. Podríamos decir que una cena para dos personas en la que se tenga un poco de cuidado a la hora de elegir el vino se va a quedar muy cerca de los 400 euros.

El restaurante está en pleno centro de Cáceres y nada más entrar ya te das cuenta de que es otro nivel. Un caballero te abre la puerta, te pregunta si tienes reserva -de lo contrario, ni lo intentes-, si es tu primera vez, si conoces su bodega… Te acompañan a tu mesa y ya aprecias que hay casi tantos trabajadores como comensales.

Al entrar ya aprecias que hay casi tantos trabajadores como comensales

Creo que uno de los puntos que más destacaría del personal es la capacidad que tienen para que rápidamente estés cómodo. Seguro que nada más verte entrar ya saben si eres de los clientes con poderío o de los que van a ir con el freno de mano echado, pero son unos profesionales del trato al cliente: educado, pero distendido; con confianza, pero con distancia. Logran que no te sientas como el ‘pobre’ del comedor. Al fin y al cabo estás dispuesto a pagar por un menú del Restaurante Atrio y eso ya es mucho.

Recientemente leí una entrevista a los dueños de Atrio en la que explicaban su cultura de hacer que el cliente sea feliz durante las horas que pase en la sala. Y así es. Ellos están allí para hacerte disfrutar. Ganan dinero con eso, claro, pero lo hacen realmente bien.

Tengo que destacar el trato del sumiller. Vale que terminé bebiendo un vino más caro -bastante más- de lo que yo pensaba, pero la elección fue espectacular -Pallus 2006- y me lo documentó tanto que al final casi acabo conociendo los nombres y profesiones de todos los habitantes de Chinon, en el Valle del Loira. Tienes otra opción, que es leer las cerca de 300 páginas que tiene la carta de vinos del restaurante. Al final harás como todos: ojearás hacia delante, hacia atrás, te lo tomas a chiste y te dejas asesorar.

La carta de vinos tiene cientos de páginas. Mejor dejarse asesorar

El menú del Restaurante Atrio ofrece dos opciones: una selección de los platos más exitosos de Atrio o una degustación de las últimas apuestas del chef, que es algo más arriesgado. Aquí fueron muy cercanos. Hay gente a la que no le gusta comer pichón prácticamente crudo -mi caso-, y otra gente a la que las ostras le dan cierto repelús -ése también soy yo-, por lo que se te ofrece la opción de hacer un mix de ambos menús.

El menú del Restaurante Atrio, plato a plato

A continuación, este fue el orden de los platos que nos sirvieron:

Corteza finísima de patata con queso dentro. menú del restaurante atrio
Corteza finísima de patata con queso dentro
Galleta con relleno de crema de oliva. menú del restaurante atrio
Galleta con relleno de crema de oliva
Pepino en ravioli, abierto con manzana verde, arenque y apio. menú del restaurante atrio
Pepino en ravioli, abierto con manzana verde, arenque y apio

En este punto hago un paréntesis para explicar que este plato de pepino en ravioli contenía manzana. Soy alérgico y me lo reemplazaron por un capuccino de foie, boletus y maiz que… ¡sensacional! Creo que gané con el cambio.

Capuccino de foie, boletus y maíz. menú en el restaurante atrio
Capuccino de foie, boletus y maíz
Bloody Mary, granizado de tomate, helado de cebolletas y berberechos. menu del restaurante atrio
Bloody Mary, granizado de tomate, helado de cebolletas y berberechos
Gambas marinadas, ensalada de brotes y crema agria. menú del restaurante atrio
Gambas marinadas, ensalada de brotes y crema agria
Empanadilla de Taro con tomate y comino. menú del restaurante atrio
Empanadilla de Taro con tomate y comino
Careta de cerdo, cigala y jugo cremoso de ave. menú del restaurante atrio
Careta de cerdo, cigala y jugo cremoso de ave
Ceviche sólido de mero con semiesfera de fruta de la pasión. menú en el restaurante atrio
Ceviche sólido de mero con semiesfera de fruta de la pasión

Otro paréntesis para explicar la sorpresa que me llevé al comer el ceviche. No por lo bueno que estaba, sino porque al depositar la cuchara en el cuenco y transcurrir unos segundos me di cuenta de que se hundía: el cuenco es de hielo. Perfectamente sólido, pero hielo que poco a poco se va esfumando.

Bollo de tinta con calamar y guiso de oreja de cerdo
Bollo de tinta con calamar y guiso de oreja de cerdo
Atún con boniato y papada ibérica
Atún con boniato y papada ibérica
Merluza con almendras tiernas, coliflor y emulsión de ajoblanco y nabo. menú en el restaurante atrio
Merluza con almendras tiernas, coliflor y emulsión de ajoblanco y nabo
Solomillo de retinto asado con costra crujiente de hierbas. menú del restaurante atrio
Solomillo de retinto asado con costra crujiente de hierbas

Bueno, pues llegados a este punto uno de los dos miembros de la mesa ya estaba sobre la lona, pasando apuros para terminar los platos. Y faltaba lo mejor, o lo peor, según se mire. Una traca de postres que harán la delicia de los más golosos y que sacan espacio estomacal de donde parecía imposible.

Tocinillo con helado de yogurt y tierra de cacao. menú en el restaurante atrio
Tocinillo con helado de yogurt y tierra de cacao
Torta del casar y pera con bizcocho de té matcha y aceite de oliva. menú en el restaurante atrio
Torta del casar y pera con bizcocho de té matcha y aceite de oliva

Es curioso porque no soy nada amante de la torta del casar, pero ya es la segunda vez que la devoro -la anterior fue en el valle del jerte– como si fuera un dulce. Y para nada estaba dulce.

La cereza que no es cereza con hueso de chocolate blanco. menú en el restaurante atrio
La cereza que no es cereza con hueso de chocolate blanco
Golosinas caseras. menú en el restaurante atrio
Golosinas caseras
Macarons de limón. Menú en el restaurante atrio
Macarons de limón
Mesa de postres: trufas, coco, macarons, cereza y magdalenas. Menu en el restaurante atrio
Mesa de postres: trufas, coco, macarons, cereza y magdalenas.

Y si después de todo esto no os sale la comida por la orejas, todavía falta que uno de los dueños de Atrio -José Polo- se deje caer por tu mesa con un surtido de buñuelos rellenos de manga pastelera. Y siendo el jefe, no le puedes decir que no.

Mientras tu ropa se adapta a las nuevas dimensiones de tu cuerpo recibes la visita del chef, Toño Pérez, que se interesa por el servicio, la calidad, las cantidades… Un detallazo por su parte.

La colección de Petrus tiene un valor de muchos ceros. menú del restaurante atrio
La colección de Petrus tiene un valor de muchos ceros

Antes de irte hay una visita que no puedes perderte: la bodega de Atrio. ¿Qué tiene de especial? Pues que puede que sea la mayor bodega de un restaurante en España. Tiene 39.000 botellas custodiadas en una preciosa sala en forma de espiral con una plazuela central en la que se ‘presume’ de los caldos más poderosos del mundo como los Petrus, o una colección de Chateau Mouton Rothschild en cuyas etiquetas han participado Dalí, Picasso, Warhol, Kandinski, Carlos de Inglaterra o Miquel Barceló.

Es la hora de despedirse. Nosotros apuramos esas horas de lujo y glamour con una copa en la zona reservada para ello. Nos despedimos y nos regalaron una caja con unos macarons para el camino. Para que el sabor de boca global sea aún más dulce.

Author

Periodista. Vivo de lo que escribo y luego escribo sobre lo que me da vida: los viajes memorables, la gastronomía, el vino rico y lo que se ponga.

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