Comer en Olmedo y visitar bodegas de Rueda

Miniburguers de Wagyu. comer en olmedo
Miniburguers de Wagyu

Hoy toca visita de un día a un pueblo de Castilla y León con encanto y buena oferta de actividades: bodegas de Rueda, un parque temático-cultural ideal para los pequeños y el motivo de ser de nuestros desplazamientos: comer en Olmedo.

Es un destino perfecto para pasar uno o dos días, pero vamos a hacer una sugerencia de jornada exprés que, a nuestro entender, debería empezar con visita matinal a alguna bodega. Mejor por la mañana porque el vinito de degustación que siempre te ofrecen nos abre el apetito y así luego viene todo de corrido.

La bodega, mejor por la mañana porque el vino degustación abre el apetito

Las dos bodegas propias del pueblo son La Soterraña y La Mejorada. A nosotros se nos truncaron ambas porque una no abría en sábado y la otra tenía todas las reservas completas. No hay problema. Cogimos el coche en dirección Medina del Campo y a unos 20 minutitos están las conocidas bodegas Emina. Pertenecen al prestigioso grupo Matarromera y allí producen de todo: tinto, blanco y con una gama de precios enorme.

La bodega incluye visita a los viñedos, zona de producción, envejecimiento, embotellado y la siempre agradecida cata final.

De regreso encontraremos bastantes opciones para comer en Olmedo, pero para nosotros –y ya hemos probado varias veces- la mejor es El Caballero de Olmedo. ¿Por qué? Pues porque vayas en el plan que vayas –carta, tapeo, homenaje memorable, etc- tienen esa opción.

La mejor opción para comer en Olmedo

Como esta vez era una visita de un día y además íbamos con niños optamos por la carta de tapeo.

Presa ibérica con patata fritas y pimientos. comer en olmedo
Presa ibérica con patata fritas y pimientos

Ni que decir tiene que en la zona las carnes son excelentes. Picoteamos un poco de presa ibérica con patatitas y unos pimientos que estaban exquisitos. Con su punto de sal, sabroso, generoso… Perfecto.

Por seguir con la carne encargamos unas mini hamburguesas de Wagyu que sirven para ‘autocomposición’. La carne por un lado, la mostaza y el kétchup por otro –en ambos casos eran salsas de preparación casera-, las patatas y unas tostas de pan para emparedar la carne. En teoría. Se nos quedó corto el pan y hubo que ‘presentar’ las hamburguesitas a modo de tosta: pan por debajo y dedo pringado por arriba.

Patatas bravas con dos salsas. comer en olmedo
Patatas bravas con dos salsas

No pude resistirme al ver en la carta que había patatas bravas. Ya lo dice el refrán: “Allá donde fueres… pide patatas bravas a ver qué tal las hacen”. En este caso también recurren a las dos salas. Una suave –pero que muy suave- de ajonesa, y otra algo más consistente a base de pimentón picante. No puedo decir que sean las mejores bravas que hayamos probado, pero están apañaditas.

 

Calamar a la plancha con base de alioli. comer en olmedo
Calamar a la plancha con base de alioli

Completamos el plan de comer en Olmedo con un buen calamar. Está presentado como si no hubiera sido troceado en aros. Lo hacen a la plancha, con un sutil rebozado y sobre una base de alioli con pimientitos del padrón. Aquí la gracia está en que quede tierno, y estaba requetetierno. Muy bueno.

La comida en sí está de nota, pero creo que nos sabe aún mejor porque en el comedor que hay habilitado para el tapeo han reservado una zona de juegos para niños. Les oyes, sí. Dan guerra, sí, pero están a cinco metros totalmente entretenidos y a esa distancia parece como si al vino le salieran más matices.

Cuando hay una zona para niños parece que al vino le salen más matices

En otra ocasión, durante una visita algo más larga, probamos las chuletillas de lechazo a la parrilla o una hamburguesa ibérica con mostaza casera que se presentaron al examen y sacaron sobresaliente.

Después de comer en Olmedo, el Parque del Mudéjar

Postre, cafetito y para bajarlo todo nuestra sugerencia es pasear por el Parque Temático del Mudéjar de Olmedo. Como el nombre indica es un parque temático, pero en lugar de montañas rusas o toboganes acuáticos hay reproducciones a escala de monumentos de arte mudéjar emblemáticos. Los niños —y los padres, qué caray— se sienten como gigantes que invaden castillos reproducidos con todo lujo de detalles. Los trenes en miniatura que recorren todo el parque son otro de los atractivos de esta visita obligada a Olmedo.

Y volvamos a casa. Si en otra ocasión queremos pernoctar en Olmedo nuestra recomendación es elegir el balneario de Olmedo Castilla Termal. Es, a buen seguro, el alojamiento más caro del pueblo, pero tampoco hablamos de nada escandaloso –unos 90 euros- y un día es un día. Para nosotros mereció la pena.

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Periodista. Vivo de lo que escribo y luego escribo sobre lo que me da vida: los viajes memorables, la gastronomía, el vino rico y lo que se ponga.

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