Comer en el Jerte después del senderismo

Risotto de rabo de toro y perfume de parmesano. comer en el jerte
Risotto de rabo de toro y perfume de parmesano

A quién no le ha pasado que, siguiendo la recomendación de un trotaplatos, ha acudido a un restaurante para comer un plato concreto y ha terminado enamorándose del menos esperado. Una de las opciones clásicas para comer en el Jerte es la torta del Casar pero, cosas de la vida, en Valdastillas nos hemos quedado prendados por algo tan simple y a la vez complejo como un risotto de rabo de toro al perfume de parmesano.

Fuimos a comer la torta del Casar y acabamos prendados de… un risotto en Extremadura

De todo lo referente a hacer senderismo en el Valle del Jerte, las cascadas de Valdastillas y los cerezos en flor no hay mejor referencia que lo que cuenta mi amigo Pablo Montes en los dos post que os enlazo de Viajeconpablo.com. Por cierto, el post que nos dedicó en Trotaplatos.com sobre comer bacalao a bras es el número 1 de Google. Todo eso me lo salto y nos centramos en la comida.

Nuestro restaurante recomendado se llama Garza Real. Es también una casa rural en el centro del Valdastillas, en la provincia de Cáceres, y tiene una cocina casera con mucho gusto.

Nos encantó el risotto que hacen en un restaurante extremeño, sí. ¿Saben lo que pasa? Que uno se harta de que en supuestos restaurantes italianos te sirvan risotto con arroz deshidratado. De esos que vienen en un paquete para mezclar con agua y unos polvitos. Es que ni siquiera lo mezclan con lácteos. Por eso mismo, cuando te encuentras un plato hecho con arroz en condiciones, y preparado con leche, nata, quesos… Solo con eso ya es una pasada, pero hay que seguir sumando. Se trata de un risotto con rabo de toro, que nunca había probado y que me va a costar olvidar. Lo adornan con unas rodajitas de berenjena tostaditas para confirmar que lo sencillo, bien hecho, es insuperable.

Obligatorio comer en el Jerte la torta del Casar

Torta del Casar con sus cortezas, aceite y fundida en el plato. comer en el jerte
Torta del Casar con sus cortezas, aceite y fundida en el plato

Como decía, comer en el Jerte y no probar la torta del Casar es como ir a Guijuelo y no picar algo de jamón. Lo que sucede con la torta del Casar es que te tiene que gustar bastante el queso. No a un nivel queso azul o cabrales, pero desde luego tampoco a un nivel  ‘la vaca que ríe’.

Comer en el Jerte y no probar la torta del Casar es como ir a Guijuelo y no comer jamón

En alguna ocasión he probado la torta en su propio molde para untar con colines. En el restaurante Garza Real lo sirven ya fundido sobre el plato, con sus propias ‘cortezas’ de los bordes –que se pueden comer perfectamente-, mezclado con aceite de oliva y especiado con orégano. Se come untándolo en tostaditas y, inevitablemente, pringa. El queso se escurre, te mancha y las manos te huelen a Casar hasta que te laves un par de veces.

Pluma ibérica con salsa de boletus. comer en el jerte
Pluma ibérica con salsa de boletus

Cerramos con una carne: una pluma ibérica con salsita de boletus edulis también de nota alta. Soy un poco raro porque cuando le la carta de carnes de los restaurantes me suele hacer más tilín el cerdo que la ternera. Tanto la pluma como la cruceta me encantan, simplemente, con su punto de sal. La salsa de boletus –también casera- era elegante y muy bien ligada.

Sus peculiares buñuelos rellenos de helado. comer en el Jerte
Sus peculiares buñuelos rellenos de helado

La comida va in crescendo y el postre es la traca final. La carta decía buñuelos rellenos de helado. Me imaginaba el típico buñuelo redondo con una cremita congelada por dentro, pero no. El buñuelo aquí es una especie de sándwich de hojaldre, y el helado es una bola de nata riquísima, casera, suave… Para repetir. La sirven en un enorme plato sobre el que han espolvoreado tanto azúcar glas, que como le pidan muchos postres de esos no ganan ni para edulcorantes.

El precio con agua, cafés y un par de copas de vino –de cuyo nombre no logro acordarme- se quedó en menos de 60 euros. Un precio muy, muy bueno para comer en el Jerte teniendo en cuenta la calidad de todo lo ofrecido y la amabilidad del servicio.

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Periodista. Vivo de lo que escribo y luego escribo sobre lo que me da vida: los viajes memorables, la gastronomía, el vino rico y lo que se ponga.

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